¿Podría transformar la forma en que educamos a nuestros hijos para crear un mundo más amable y compasivo?
El artículo explora la idea de una “educación del corazón” que integra habilidades socio-emocionales (como la atención, la conciencia emocional y la bondad), pensamiento de sistemas (por ejemplo, interdependencia y humanidad común) y disposiciones éticas (como justicia, altruismo y no violencia). Esta educación aspira a formar personas no sólo competentes académicamente, sino comprometidas a “ser fuerza para el bien en el mundo”. Aunque el camino hacia esta transformación educativa es amplio y de largo alcance, el artículo ofrece un marco prometedor para vincular la enseñanza contemplativa, la ciencia de la mente y el propósito social.


